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Blog de Etología
y Educación Canina

¿Y los perros de terapia?

Se han realizado (y se continua haciendo) numerosos estudios para comprobar los efectos de las TAA (terapias asistidas por animales) y las AAA (actividades asistidas por animales) en las personas hacia las que se destina estas sesiones. Sin embargo, prácticamente no se ha prestado atención a cómo puede estar afectando este trabajo a los animales.

Es muy gratificante comprobar que la comunidad científica se haya puesto manos a la obra y se haya cuestionado el bienestar de estos perros de trabajo.

 

Hasta ahora ya se había comprobado que las interacciones entre perros y personas, por lo general, son muy estresantes para los perros y que este tipo de actividad puede ser agotador (como ocurre con otras labores realizadas por perros de trabajo). Por eso era importante estudiar si una actividad tan intensa (en la que los perros pueden ser manipulados por personas inexpertas o, incluso, con dificultades motoras) podría ser estresante para los perros.

  

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The effect of dog–human interaction on cortisol and behaviorin registered animal-assisted activity dogs

Un equipo de investigación de Estados Unidos ha realizado un estudio en el que se recogió saliva de 15 perros (para medir los niveles de cortisol*) y se hacían grabaciones en video (para medir el comportamiento) en tres situaciones diferentes:

  • En casa con su guía-canino.

  • En una habitación desconocida para el perro, acompañado por su guía-canino.

  • En una AAA (actividad asistida por animales) dirigida hacia estudiantes universitarios, con su guía canino.

* Cortisol: es una hormona esteroidea producida por la glándula suprarrenal que se libera como respuesta al estrés.

 

Se observó que los niveles de cortisol eran mucho más elevados en las sesiones en las que estaban (perro y guía) en una habitación desconocida. Sin embargo, no había diferencias significativas cuando están en casa o realizando la AAA.

 

Piensan que podría deberse a que el entorno desconocido es mucho más impredecible para el perro y esto les estresa en mayor medida que realizar una actividad conocida en un entorno conocido. Aunque también añaden que en otros estudios sí que se ha podido observar que cuando los perros realizan una AAT, sus niveles de cortisol están más elevados de lo habitual (Haubenhofer and Kirchengast, 2006)*.

* Haubenhofer, D.K., Kirchengast, S., 2006. Physiological arousal for com-panion dogs working with their owners in animal-assisted activitiesand animal-assisted therapy. J. Appl. Anim. Welf. Sci. 9, 165–172.

También se ha observado que cuando los perros están atados aumentaban sus signos de estrés. Cuando los perros que trabajan sin libertad de movimiento tenían niveles más elevados de cortisol y se les veía más reactivos o frustrados.

Por otra parte, observaron que cuando el perro mantenía la boca cerrada aumentaba el nivel de cortisol y si el perro jadeaba el nivel de cortisol se reducía. Este hallazgo contradice otros estudios que han asociado el jadeo con el estrés. Aunque, en realidad, pocos estudios han documentado una verdadera relación entre los niveles elevados de cortisol y el aumento del jadeo.

*Para leer el artículo entero:

http://www.appliedanimalbehaviour.com/article/S0168-1591(14)00206-8/fulltext

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Llama la atención que los perros que se utilizaron en el estudio estaban registrados como perros AAA. En España, únicamente en Valencia está reconocida la figura del perro de terapia y realmente no está regulado de ninguna forma.

Hoy por hoy, cualquier perro puede ejercer como perro de terapia. Los guías-caninos más responsables han imitado procesos de selección del futuro perro de terapia y le han entrenado para que realice ciertos comportamientos y sean capaces de superar los exámenes a los que se les somete en otros países. Sin embargo, cualquier persona con un perro puede realizar igualmente una AAT o AAA.

Es muy importante que los miembros de este colectivo luchen por la regulación de su trabajo y eviten el intrusismo que tan mala imagen puede darles.

También hay que tener en cuenta que los participantes en las AAA del estudio eran estudiantes universitarios que fueron instruidos por un miembro del equipo de investigación para evitar ciertos comportamientos que pudiesen incomodar excesivamente a los perros. Se les enseñó cómo saludar a los perros e interactuar con ellos sin representar una amenaza, debían acercarse a los perros suavemente, desde el lateral, extender la mano para que el perro la oliese y acariciar suavemente durante un máximo de 5 minutos. En ningún caso se les permitió realizar movimientos agresivos, hacer ruidos fuertes, inclinarse sobre los perros o agoviarles de alguna manera.

Pero lo más importante (el artículo hace especial énfasis), es que es IMPRESCINDIBLE que el guía-canino conozca los signos de estrés de los perros para poder reconocerlos y evitarlos durante una sesión (ya sea AAA o AAT). Sobre todo es importante que comprenda que si el perro no está trabajando adecuadamente es porque hay algo que se está haciendo mal y en ningún caso hay que corregirle o alargar la sesión. Es el momento de parar y revisar el trabajo en busca de nuestros propios errores.

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DogScouts | Paseos Agosto 18

Las fechas para los próximos paseos de socialización de los DogScouts serán:

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Día 19 de Agosto
Día 22 de Agosto
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