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Blog de Etología 
y Educación Canina

MI GRAN ENEMIGO: EL PERRO DEL VECINO

Sales al rellano, con mucho cuidado. Miras a ambos lados. ¡Bien! no hay nadie. Llamas al ascensor. Que llegue ya, que llegue ya, ¡que llegue ya! Se oye la puerta del vecino. La suerte está echada. Se miran mi perro y el perro del vecino y… ¡LOCURA!

Es muy habitual que nuestro perro, incluso si se lleva estupendamente con todos los perros, no aguanta al perro del vecino (ni el perro del vecino le aguanta a él). Aunque sea fuera del “punto caliente”, se ven a distancia y se ladran frenéticamente, se lanzan dentelladas al aire, se odian visceralmente. ¿Por qué?

Los encuentros con este perro suele ser en áreas muy pequeñas donde ninguno de los dos tiene escapatoria posible. La situación es demasiado tensa, al más mínimo error cualquiera de los dos perros reaccionará. Y ¿qué puede hacer cuando las cosas se están poniendo feas?

  1. Huir: siempre que el perro tiene opción, evitará el conflicto y pondrá distancia entre él y el otro perro.

  2. Enfrentarse y atacar: normalmente aparece cuando no le es posible huir. De esta forma intenta que sea el otro perro el que se aleje.

  3. Quedarse paralizado: si la situación le sobrepasa y está demasiado aterrado para actuar, puede incluso quedarse congelado.

Cuando se encuentran tu perro y el perro del vecino hay muy poco espacio y  normalmente van atados, por lo que la opción de huir es imposible. Las opciones que tiene un perro en estas circunstancias es enfrentarse al otro perro o, si el miedo que siente le bloquea, quedarse paralizado.

Las primeras veces quizás no se llevan muy mal, quizás intentaban olerse y saludarse lo más pacificamente posible. Pero muy probablemente, un día uno de los dos (o los dos) tiene tanto miedo que termina por gruñir o ladrar al otro perro. Al final terminan entrando en un círculo vicioso del que es muy difícil salir. El miedo al otro perro aumenta y aumenta cada día. Y cada día se confirma su temor, vuelve a aparecer ese perro, en ese sitio tan pequeño, que le ladra e intenta atacarle.

¿Qué puedes hacer si tu perro y el perro del vecino están sufriendo estos encuentros?

  • Tratar de reconciliar a estos perros es una opción, siempre y cuando esté guiada por el trabajo de un profesional y se impliquen por igual ambos vecinos.

  • La opción más sencilla, evitar a toda costa encontrarse con el perro del vecino. Para ello, lo mejor es informar al vecino de cuales son tus horarios para pasear a tu perro y evitar encontraros.

Esta última es una muy buena opción para evitarle a tu perro el disgusto y el consiguiente incremento de los niveles del estrés. Si tu perro termina por relacionar que salir de casa es una experiencia traumática, puede terminar desarrollando problemas con otros perros, personas y todo tipo de estímulos. 

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