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Blog de Etología 
y Educación Canina

La delgada linea entre rescatar y hacinar

Existen situaciones en las que, por buenos motivos, una persona se encuentra en la delicada situación de recoger animales de la calle. Esta es una grandísima labor que implica un sacrificio enorme por parte de la persona que decide acoger animales en situaciones muy precarias en su hogar.

Sin embargo, en ocasiones es difícil encontrar el límite de capacidad que tiene cada uno y dejar de aceptar animales en su hogar, especialmente cuando sabes que ese animal acabará tendrá un futuro incierto. En ocasiones, la buena voluntad de las personas puede acabar exponiendo a los perros a los que acoge a condiciones tan duras o peores de las que tenía antes de ser “rescatado”. Lo que en su día era un refugio legítimo o un santuario para perros acaba siendo un infierno.

Aquí no se va a hablar mucho más de la(s) persona(s) que termina provocado/sufriendo esta situación, si no de los perros que están a su cargo y, por tanto, tienen que lidiar con estas condiciones tan desfavorables.

Al acumular perros (o gatos) llega un momento en que la persona que está a su cargo no es capaz de cubrir las necesidades básicas de sus animales, lo cual, como es lógico, termina repercutiendo negativamente en su bienestar.

Por lo general, las condiciones son extremadamente insalubres. Se acumulan una gran cantidad de heces y orina por el suelo de la casa o parcela. Las deposiciones emanan grandes cantidades de amoniaco, suficientes como para provocar lesiones en la piel. Además, los animales suelen verse obligados a competir por alimento (de muy mala calidad, en cantidades insuficientes, contaminado, estropeado, infestado de insectos, etc).

Otro factor que va a afectar a los perros que viven en estas condiciones es el ESTRÉS CRÓNICO. Las condiciones que provocan el estrés crónico son:

  • Restricción espacial

  • Temperaturas extremas

  • Incapacidad para evitar o regular la exposición a estímulos aversivos

  • Hacinamiento a largo plazo

  • Insuficiente o mala calidad de los alimentos y el agua

  • Exposición e incapacidad para escapar de animales agresivos

  • Mala calidad del aire (por ejemplo, la presencia de niveles extremos de gas amoníaco)

  • Condiciones altamente insalubres

  • Condiciones médicas sin tratar

En este contexto los perros pueden desarrollar comportamientos anormales tales como hiperactividad, miedos, agresividad y comportamientos estereotipados de locomoción (dar vueltas haciendo un recorrido concreto),…

“Los perros que viven en estas condiciones sufren cambios psicológicos que a menudo persisten durante muchos años después de ser adoptados”

Si eres casa de acogida o tienes varios perros te interesa especialmente conocer los signos de estrés. Trabaja para evitar que lo sufran, ya que los efectos a largo plazo pueden ser irreversibles. Si sospechas que los perros que tienes a tu cargo sufren estrés crónico es hora de remediarlo y no acoger a ningún perro más.

No conviertas tu buena voluntad de ayudar en un infierno para los que ya tienes a tu cargo. Y recuerda que hay más formas de ayudar que acogiendo perros.

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